Tania Montoya comenta los golpes recibidos el 9 de octubre de 2011




Woman in blue, paintings


Sir Gerald Kelly


Sidney Harold Meteyard


Joseph DeCamp



Damian Klaczkiewicz


Fred Wessel


Antonio Bueno


Fabián Pérez


Aldo Balding


Kelly Reemtsen






Michael Taylor


William McGregor Paxton


Raimundo de Madrazo y Garreta


Gabriel Picart


Coles Phillips


Eric Jones


William Shih Chieh Hung


Robert Spencer

Bo Bartlett


Lee Lufkin Kaulakaula


J. Otis Adams


Evgeniy Monahov


Dmitriy Lisichenko


René Zwaga


Ivan Olinsky



Por qué Damasco calla ante la revuelta siria. Jordi Pérez Colomé


Hay dos tipos de personas que apoyan al régimen en público: quienes lo hacen por motivos políticos y los que tienen razones económicas. El apoyo político es más sólido. Son personas que hoy tienen unos privilegios o derechos que creen que perderán si el régimen cae.

Quizá el mejor ejemplo sean algunas minorías. La familia presidencial, los Asad, son alauíes, una rama musulmana chií. Junto a los cristianos son un 20 por ciento de los sirios. Otras minorías más pequeñas son kurdos o drusos. El resto, más del 70 por ciento, son suníes.

Como otras revueltas árabes, en Siria se pedía al inicio dignidad y libertades. Es imposible saber cuántos suníes pedían al principio más derechos para ellos y cuántos querían más libertad para todos. Ahora eso ya importa poco. El régimen ha jugado con la división y algo ha conseguido.

La parte más dura de la represión va a cargo de alauitas, que mandan en el ejército y forman sus mejores divisiones y la policía secreta. Los negocios del barrio cristiano de Damasco están más llenos de lo habitual de imágenes del presidente (en la foto un taxi con una pegatina de Asad). En cambio, la mayoría de soldados que han desertado son suníes. Cuando la revuelta termine, será imposible de olvidar de repente esta separación.



Centralizar Europa, descentralizar España. Ignacio Moncada

Es novedad ver en España a partidos como el PSOE defender con tanto ahínco la centralización del poder. También lo es en el PP, aunque la congénita timidez con la que defiende sus ideas también se aplica en este caso. Lo que no es novedoso es que defiendan una idea y la contraria sin inmutarse. Estos dos partidos, que son quienes conforman el sistema, han venido defendiendo desde la Transición que no hay mejor forma de organización política que la descentralización. De esa idea nació el Estado de las Autonomías, que es como comúnmente denominamos a la forma equivocada de descentralizar el poder. Es, eso sí, la forma idónea para que el dinero del contribuyente se cuele sin remedio en un sin fin de grietas diseñadas para su colecta y distribución en beneficio de quienes controlan el sistema público: los partidos políticos.


El sistema autonómico es cualquier cosa menos eso. Nadie paga por sus dispendios. El sistema español no descentraliza el poder, sino que lo embarulla para que se pierda el rastro de las consecuencias, para que los costes queden repartidos y los beneficios a buen recaudo. ¿Sufren nuestros políticos alguna anomalía psiquiátrica que les conduce a pedir centralización en Europa a la vez que defienden la descentralización en España? Nada de eso. Simplemente defienden en cada caso el sistema que más les beneficia. No le quede duda, amigo lector, que también es el sistema que a usted más le perjudica.





También los protestantes polacos


Desde que en 1523 el primer pastor luterano se estableció en Breslavia, los protestantes han formado parte de la historia de Polonia. Siempre han sido una minoría,  pero la descentralización y la diversidad cultural de la federación polaco-lituana, jugó a favor de su difusión entre las capas más cultas y urbanas, sobre todo las que estaban más en contacto con alemanes y checos. El siglo XVI es percibido por los historiadores polacos como una época dorada, en la que al mismo tiempo que se consolidaba el catolicismo como religión nacional, se permitía el refugio de todo tipo de disidentes religiosos, además de atraer la migración judía. Mientras el resto del continente se entregaba a las guerras de religión entre católicos y reformados, en la federacíon polaco-lituana hasta los despreciados judíos sufrían menos presiones por causas religiosas.
De todas las iglesias reformadas establecidas en la antigua Polonia, en el siglo XX la que tiene más fieles es la luterana Iglesia Evangélica Confesional de Ausburgo (Kościół Ewangelicko-Augsburski w Rzeczypospolitej Polskiej). La más reducida Iglesia Reformada en la república polaca (Kościół Ewangelicko-Reformowany w RP) de inspiración calvinista, tiene una historia mucho más gloriosa durante los siglos XVI-XVII, pero llega al siglo XX con un número muy reducido de creyentes.
Juliusz Bursche nació el 19 de septiembre de 1862 en Kalisz, entonces parte de Rusia, hijo del pastor protestanteErnest Bursche y de Matilde Mueller. Estudia y se doctora en la universidad de Tartu, y se hizo miembro del “Konwent Polonia”, donde fue influenciado por las ideas del pastor luterano de Varsovia Leopold Otto, que luchaba contra el estereotipo de que sólo los católicos podían sentirse polacos, y que los luteranos debían identificarse con los alemanes. (También había muchos católicos de cultura alemana en regiones en futura disputa, como Silesia). Se ordenó pastor a los 22 años, y en 1885 se casó con Helena Amalia Krusche, hija de unos prósperos industriales alemanes. En 1904 el ZarNicolás II, que tenía entre sus títulos el de rey de Polonia, le reconoció como Superintendente de la Iglesia Luterana en el Reino de Polonia, y pasó a residir en la casa parroquial de la Iglesia Luterana de la Santísima Trinidad de Varsovia. Desde 1905 instituyó el culto en polaco. Hasta entonces sólo se daba en alemán.
Al comienzo de la primera guerra mundial los rusos empezaron a deportar a muchos luteranos polacos, por considerarlos poco fiables. Bursche fue enviado a Moscú, y permaneció allí hasta la revolución rusa en febrero de 1917. Tras un rodeo por Estocolmo regresó a la Varsovia ocupada por los alemanes en febrero de 1918, y fue nombrado miembro del Consejo de Regencia del llamado Królestwo Regencyjne, un intento germano-austriaco de establecer un estado satélite polaco. Con la derrota definitiva de los imperios centrales, el intento de reino títere (y sin rey) se transformó en la Segunda República Polaca, y buscó unir también bajo su soberanía los antiguos territorios que durante los siglos XVIII y XIX se habían repartido Austria y Prusia. Bursche formó parte de la delegación polaca en la Conferencia de Paz de París. Durante toda la Segunda República (1920-1929) Bursche defendió la identidad polaca de los luteranos, e hizo campaña durante los plebiscitos en las zonas fronterizas marcados por Versalles a favor de Polonia. Entre los miembros de su iglesia se cuentan notables militares:
Juliusz Rómmel (1881-1967) O, como se escribía antes de 1918, Rummel, sin tilde. Coronel del ejército zarista, general de brigada en la guerra polaco-bolchevique,  comandante del ejército de Lodz en septiembre de 1939, y último defensor de Varsovia. Pasó el resto de la guerra prisionero de los alemanes y en 1945 regresó a la Polonia comunista.
Władysław Anders (1892-1970), que más adelante se convirtió al catolicismo. También provenía del ejército zarista. Capturado por los soviéticos en 1939. Pese a ser torturado en Lubianka, después del ataque alemán sobre la URSS accedió a organizar un ejército polaco para combatir al lado de los rusos. Finalmente la desconfianza y la falta de equipo permitieron que su ejército, junto con gran número de civiles, terminara saliendo de la URSS por Irán, para ser equipado por los occidentales y llegar a combatir en Italia como el II cuerpo polaco. Después de las batallas de Monte Cassino yAncona fue nombrado comandante supremo de las fuerzas armadas polacas, y aceptó varios cargos en el gobierno polaco del exilio en los años 50. Sus hermanos Karol (1893-1971) y Tadeusz (1902-1995) también fueron oficiales que comenzaron su carrera en el ejército zarista, sirvieron a la segunda república, y continuaron la lucha contra Alemania. Murieron igualmente en el exilio.
En septiembre de 1936 el superintendente luterano Juliusz Bursche emitió un manifiesto a la población protestante polaca en el que condenaba el nazismo. Algunos fieles se separaron de su congregación e ingresaron en las iglesias con culto en alemán. Desde el 13 de mayo de ese año, por primera vez en la historia polaca y hasta la invasión alemana, el Primer Ministro y Ministro del Interior (vamos, el dictador de facto) es el general Felicjan Sławoj Składkowski, (1885-1962) miembro de la Iglesia Reformada (calvinista). En 1937 Bursche es elegido, bajo la nueva ley de Iglesias, como Primer Obispo. Al mismo tiempo que refuerza la identidad polaca de los luteranos, participa en gran cantidad de congresos ecuménicos con protestantes de toda Europa, intentando fomentar la unidad de los cristianos reformados de todo el mundo.
Y llega la segunda guerra mundial. Bursche es arrestado por el SD en la casa parroquial luterana de Lublin el 3 de octubre de 1939. Tras sufrir interrogatorios en Radom, es trasladado a la sede de la Gestapo en Berlín, y más adelante al KZ de Sachsenhausen. Se desconoce la fecha exacta de su muerte, pero sus hijas recibieron la noticia de su fallecimiento en el hospital de la prisión de Moabit el 20 de febrero de 1942. Él y sus feligreses constituyeron un importante símbolo contra las teorías nazis de la superioridad de la raza “aria” y de la cultura alemana. Dos de sus tres hermanos, y su único hijo varón,Stefan Bursche, ya habían sido ejecutados en la Intelligenzaktion, el asesinato de la “inteligencia” polaca. Todos ellos, por su apellido, podían haberse salvado fácilmente renegando de su patriotismo pero, al igual que el obispo, decidieron ser fieles a Polonia hasta la muerte.


Entrevista Hablemos Press a detenidos en Río Verde




Hypocrisy and self deception. Matt Ridley


The science of evolutionary psychology has flourished in recent years by asking "why" as well as "how" questions about animal and human behavior, and answering them with historical explanations.

For example, why are most male mammals keen on promiscuity, while most female mammals are keen on picking high-status mates? Because—given that fertilization takes seconds, while gestation and lactation take years—mammals are often descended from philandering males or females that chose resource-holding mates, but not so often from promiscuous females or choosy males.

Evolutionary psychologists are now turning their attention to more culturally variable cognitive conundrums. Hypocrisy and self-deception, for example. Last year Robert Kurzban of the University of Pennsylvania published a book called "Why Everyone (Else) Is a Hypocrite," and this month Robert Trivers will publish a complementary explanation of self-deception in his book "The Folly of Fools."





No se levantaron los católicos. Arcadi Espada

Leo que el papa Ratzinger, de visita en Berlín, vuelve al viejo discurso del nazismo como el Anticristo. Hitler, ese ídolo pagano que quería sustituir a Dios. Eso dijo el Papa en la ciudad de las tragedias. Tengo a Ratzinger por un hombre apreciable. No como el primer intelectual de nuestro tiempo, pero sí, por ejemplo, como un hombre que conoce la historia de Europa. Debería ser más prudente. El catolicismo tiene una profunda deuda de conciencia con las víctimas del genocidio. Cuando se habla o se escribe sobre ello se alude, tópica y centralmente, a la ambigüedad y vacilaciones de Pío XII y del conjunto de la jerarquía. Es un asunto discutible, que arranca de la encíclica pía de 1937 sobre la situación de los católicos en el Reich. Pero secundario. El problema es otro y no afecta a la jerarquía sino al conjunto de los católicos. Tal vez Hitler era el Anticristo; pero lo cierto es que los católicos no se levantaron contra él. Se levantaron los comunistas o los demócratas; pero no los católicos. Y algo mucho peor: no hubo una solidaridad católica, unánime, inexpugnable, civil, determinante con las víctimas, principalmente judías, del Genocidio. Por supuesto que hubo católicos que dijeron no, a riesgo de sus vidas; y que muchos la perdieron. Pero desdichadamente, en los templos de Europa, y lo sabe Ratzinger y es un pecado de expiación lenta, nadie llamó a combatir el nazismo. Al Dios de los católicos el nazismo siempre le pareció estricta competencia del César.



‘Keynesianos’ de todos los partidos, ¿de verdad quieren someterse a una regla fiscal? Juan Castañeda

[A]l margen de la dificultad de medir el ciclo económico, algo muy discutido sobre lo que no hay consenso en absoluto, hemos comprobado sobradamente que los gobiernos tienden a generar déficit a lo largo del ciclo, ya que rara vez se incurre en superávit y, cuando ese ‘milagro’ ocurre, no llega a compensar, ni mucho menos, los déficits anteriores. España es un claro ejemplo: ¡sólo ha habido tres ejercicios con superávit en los últimos 30 años!


Por último, si lo que se quiere es limitar verdaderamente el poder del Estado y controlar sus finanzas a medio y largo plazo, sería recomendable que se añadiera, junto con la prohibición clara del déficit año a año, un límite al crecimiento del gasto público. Para ver el alcance de esta propuesta, fíjense en la experiencia española durante la última expansión: ‘a lomos’ de unas bases tributarias que crecían exponencialmente año tras año, se disparó el crecimiento del gasto público y ello convivió con años de déficit reducido e incluso con superávit presupuestario. Ello creó una apariencia de estabilidad fiscal que ocultó un auténtico problema de insostenibilidad de ese ritmo de crecimiento del gasto público. Y es que fue la espectacular caída de la recaudación de los principales tributos, ocurrida desde 2007 tras el colapso del sector inmobiliario, lo que explica el grueso del déficit acumulado, ya que abrió una brecha abismal entre un nivel de gastos inasumible a medio plazo y una caída drástica de los ingresos públicos. Además, el intento inicial (y fallido) de salir de la crisis con políticas de gasto keynesianas agravó aún más esta situación estructuralmente inestable. El colapso reciente de las finanzas públicas españolas se podría haber mitigado, e incluso me atrevo a decir que evitado, si se hubiera fijado un techo al crecimiento del gasto público en función del PIB durante los años de bonanza. Aprendamos de esta experiencia.





The Great Stagnation in the UK. Russ Roberts

Rise in real earnings % 1978-2008 (male full-time)

Medical practitioners
153
Judges, barristers, solicitors
114
Secondary school teachers
67
Quantity surveyors
65
Accountants
60
Welfare/social workers
60
Median (mid-point of sample)
57
Electrical and electronic engineers
55
Bricklayers
37
Architects; town planners
36
Mechanical engineers
34
Skilled motor mechanics
34
Carpenters and joiners
30
Plasterers
30
Toolmakers/toolfitters
21
Heavy goods vehicle drivers
19
Bus and coach drivers
11
Sheet metal workers
8
Bakers
-1
Packers, bottlers, fillers, canners
-3
Fork lift truck drivers
-5


So the median (worker? occupation?) grew a measly 57 percent in real terms over 30 years. That’s 2% per year. That’s a crisis? That requires radically transforming society? They’re even crazier across the pond than we are here.