Sobre el mito de la violencia - On the myth of violence. Steven Pinker

Daniel Villar Enciso, primera víctima mortal después del asesinato de Miguel Ángel Blanco

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Extractos:

Varios testigos presenciales contaron que Daniel pedía auxilio desde el interior del vehículo mientras se quemaba vivo. “Cuando nos acercamos al coche movía el brazo como pidiendo auxilio. Entonces abrimos la puerta y, al verle consciente, le preguntamos si estaba bien. Al darnos cuenta de que no podía hablar, le dijimos que nos hiciera un gesto y él nos guiñó el ojo (…) Entonces le sacamos del coche en llamas tirándole de los brazos” contó una de las personas que acudió a socorrerle. Una de ellas resultó herida con quemaduras de diversa consideración al intentar sacar al agente del vehículo. Finalmente consiguieron rescatarlo del amasijo de hierros. La víctima, agonizante, fue trasladada al Hospital de Cruces en una ambulancia de la Cruz Roja, donde ingresó en estado crítico a las 21:40 horas. Durante treinta y cinco minutos los médicos intentaron reanimarlo, pero fue inútil. Falleció a las 22:15 horas.


Víctima:

Daniel Villar Enciso, de 39 años, era natural de Madrid, aunque llevaba varios años residiendo en Basauri. Estaba casado con Socorro López Zarra y tenía dos hijos de 11 y 10 años. En varias ocasiones sus superiores le habían propuesto trasladarse a otras zonas de España, pero el agente declinó estos ofrecimientos pues estaba muy integrado en el País Vasco. Pertenecía a la Escala Básica del Cuerpo Nacional de Policía y estaba destinado en el Servicio de Seguridad del cuartel de la Policía de Basauri. Daniel Villar fue enterrado en Orgaz (Toledo), de donde era natural su viuda y donde la familia solía pasar las vacaciones. Una calle de la localidad lleva el nombre del agente asesinado.

Castro contra las Damas de Blanco. Mary Anastasia O'Grady


Piedras y varillas fueron las armas elegidas para un asalto gubernamental a un grupo de mujeres desarmadas en las afueras de Santiago de Cuba en la tarde del 7 de agosto. Según un informe de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), con sede en París, la paliza fue salvaje y "les causó heridas, algunas de consideración".

No fue un incidente aislado. En los dos últimos meses, se incrementaron los ataques contra mujeres disidentes, organizados por el aparato de seguridad del estado. Lo más notable es la intensidad con la que avanza el régimen para intentar aplastar el grupo central conocido como las Damas de Blanco.

Esto es un riesgo para el régimen, si la comunidad internacional decide prestar atención y aplicar presión sobre el régimen de elite blanca de la forma en que lo hizo contra el apartheid en Sudáfrica. Pero la decisión de tomar ese riesgo sugiere que la dictadura de 52 años en La Habana se siente cada vez más insegura. Los legendarios barbudos de la "revolución", alertados del juicio contra un Hosni Mubarak enjaulado en un tribunal egipcio, están aparentemente aterrados ante el coraje calmado, religioso y pacífico de poco más de 100 mujeres. Ningún régimen totalitario puede deshacerse de la valiente audacia que muestran estas mujeres, o las señales de que su audacia se está extendiendo.


Libertarians Hunt Humans and Other Tales. The latest hysterical response to libertarian ideas. David Harsanyi




Extracts:

No, I don’t “like” the idea forcing citizens to join a Washington-run health care program or forcing parents to pay for crappy school that fail their kids year after year. But I’ve yet to meet a libertarian who opposes restrictions on homicide. Perhaps I don’t get out often enough. I always knew there were many schools of libertarian thought, all of them having something to do with an underlying belief that an individual ought to have the freedom to live his/her life as he/she likes as long he/she respects the individual rights of other hes/shes. Critics always seem to ignore the latter half of the idea. Imaginary anarchy, racism, and hedonism ensue.


Do libertarians like Peter Thiel really want to live in America? (Evidently he doesn’t? Right?) I suppose you’d have to ask him. I’m only a mushy small “l” classical liberal type and I like living in America. But if America becomes a place where government has its coercive hands in every aspect of life and business—the kind of America that Kohn envisions—then seasteading is going to look mighty attractive.

Basilio Altuna, policía, Arturo Quintanilla, empresario, y Julián Alberdi, comercial

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Víctimas:

Basilio Altuna Fernández de Arroyabe, natural de Azua (Álava), tenía 57 años. Estaba casado conÁngela Urcelay y tenía cuatro hijos, tres hijos y una hija, el más pequeño de 10 años. El capitán Altuna estaba destinado en la compañía de la Reserva General de Miranda de Ebro, pero acudía todos los años a Erenchun, localidad de donde era natural su mujer, para pasar las fiestas. Anteriormente estuvo destinado en Leganés (Madrid).


Arturo Quintanilla Salas, de 44 años, era natural de Burgos, aunque había vivido en Hernani desde que era niño. Estaba casado y tenía tres hijos, una chica de 15 años, testigo del asesinato, y dos niños de 12 y 10 años. El pequeño estaba con sus abuelos el día del atentado y el mayor en Barcelona de vacaciones. Los tres estudiaban en la ikastola Urumea próxima al lugar del atentado.
Julián Alberdi Igartua, de 49 años de edad, casado y sin hijos, era representante de la firma Licores Goytisolo. Había nacido en Vergara (Guipúzcoa) y vivía en San Sebastián. Anteriormente trabajó como administrativo en el Ayuntamiento de Vergara, y desempeñó el cargo de gerente de la empresa Matzrreka, en la localidad de Antzuola.

The Willpower Circuit. Jonah Lehrer



Extracts:

Mischel has also helped redefine willpower. While we typically think of willpower as a matter of gritting our teeth and outlasting the temptation – staring down the marshmallow, so to speak – Mischel realized that this assumption was backwards. Instead, the ability of delay gratification depended on the “strategic allocation of attention,” a fancy way of saying that some kids know how to distract themselves. Instead of obsessing over the marshmallow – the “hot stimulus” – these patient children covered their eyes or looked away. Their desire wasn’t defeated – it was merely forgotten. “Kids who can delay gratification have a much more realistic understanding of willpower,” Mischel told me. “They know that willpower is very limited. If you’re thinking about the marshmallow and how delicious it is, then you’re going to eat it. The key is to avoid thinking about it in the first place.” There is, of course, something unsettling about this new model of willpower, since it assumes the utter weakness of the will. Resistance is only possible when we’re not actively trying to resist.

Needless to say, these questions have profound policy implications. As I’ve written before, there’s good evidence that self-control can be significantly improved, at least when the training begins at an early age. What we have to do now is develop new lesson plans: Every kid needs to know that they don’t have to eat the marshmallow. Their inferior frontal gyrus can say no.