Hitler sobre los judíos


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Extractos:

Hitler quería tener “unas palabras” con “el compañero” que había publicado eso de “Exigimos que se marquen las tiendas judías”:

¿Qué significa eso de “exigimos”? ¿Quién está capacitado para exigir? ¿Quién puede dar esa orden? ¡Sólo yo! De modo que ese caballero, el director [del periódico], me exige en nombre de sus lectores que lo haga. En primer lugar quisiera decir que mucho antes de que ese caballero tuviera la menor idea de la cuestión judía, yo ya la había estudiado con todo detalle; en segundo lugar, este problema de la identificación específica de los negocios judíos llevamos considerándolo dos años, tres, y algún día, naturalmente, se resolverá de una forma u otra. Y dejadme que añada algo más: obviamente, el objetivo final de nuestra política está claro para todos nosotros.
 
Para mí, lo más importante es no dar ningún paso hacia adelante del cual tenga que retractarme ni que pueda causarnos daño. Sabéis que siempre me muevo dentro del límite más extremo de lo que se puede arriesgar, pero nunca voy más allá de ese límite. Uno debe tener un olfato lo bastante sensible para decirse: ¿qué más puedo hacer? ¿Qué es  lo que no puedo hacer? [Risas y aplausos].
 
Mi objetivo inmediato no es forzar al combate a ningún enemigo. No digo «combate» porque quiera luchar, sino porque «¡Quiero aniquilarte!». Y ahora, que logré con mi astucia acorralarte en un rincón de tal modo que no puedas asestarme un solo golpe; ¡entonces te asestaré la puñalada en el corazón! [Aplausos]
 
¡Y ya está! (Das ist es!) [Aplausos].
 

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