El problema de los eurobonos. Hans-Werner Sinn




Extractos:

Para el Estado italiano, la convergencia significó una reducción de los pagos al servicio de la deuda en el mediano plazo de hasta el 6% del PIB. De este modo, Italia podría haber devuelto toda su deuda pública hace algo más de una década y media, pero en cambio, optó por dilapidar la ventaja que le otorgaban los tipos de interés. En la actualidad, la relación entre la deuda y el PIB de Italia se encuentra en 120%, tan alta como estaba cuando el país ingresó a la eurozona a mediados de la década de 1990.


Dicho sea de paso, todo este alboroto en torno de los tipos de interés es un poco exagerado. Las tasas que pagan en la actualidad países como Italia y España son apenas la mitad de lo que eran en 1995, antes de que se establecieran los tipos de conversión dentro de la eurozona; del mismo modo, los diferenciales actuales respecto de Alemania son apenas dos tercios de lo que eran entonces. No hay indicios que permitan suponer un mal funcionamiento de los mercados, que los llevara a sobreestimar las diferencias de capacidad crediticia entre los países.


Es tiempo de que Europa enfrente la realidad y emprenda los dificultosos procesos de ajuste de la economía real que se necesitan para volver a equilibrar la eurozona. Aunque los eurobonos aliviarían los síntomas actuales, si no se trata la enfermedad subyacente, los países aquejados (y con ellos, toda la eurozona) terminarán mucho peor que ahora.


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