I Walked with a Zombie

Revisiono esta película clásica de Jacques Tourneur.

El argumento de Yo anduve con un zombie es flojo pero está muy bien rodada, con una cadencia pausada y una ambientación bien lograda. De lo poco que me interesa de la película es observar como las personas puede llegar a creer en cosas totalmente irracionales y falsas, en este caso el vudú. Pero que se puede asimilar a todo tipo de religiones y creencias.

Muy bella Frances Dee.

Proceso constructivo del viaducto de Contreras

Vídeo que muestra el proceso constructivo del viaducto de Contreras, de la Línea de Alta Velocidad Madrid - Castilla la Mancha- Comunidad Valenciana - Región de Murcia.


video

Entrevista a Jose Luis Rodríguez Zapatero por José Luis Barbería

Entrevista a Jose Luis Rodríguez Zapatero por José Luis Barbería. Después de leerla me parece que vivo en otro país.

Ese zapatero atleta, filósofo, ajedrecista, inmutable, peloteado, con gran memoria, pactista, líder político masculino feminista español, limpio, ordenado, valiente, un gran dirigente honesto, sensato, impulsor del I+D+i, vocación de poder, transformador de la economía.

Sin él España hubiera acabado hundida en la más grande de las miserias.

José Luis Barbería, ese gran entrevistador, crítico, lúcido, informado, siempre con datos en la mano.

Destaco:

-¿Cómo combate la ansiedad?

-Corro unos diez kilómetros diarios campo a través, pero sobre todo es que yo soy muy tranquilo. Creo que para tener una responsabilidad como la mía, la primera condición personal es tener fortaleza emocional para poder transmitir serenidad. Yo tengo una buena relación con la vida -dice este hombre, más delgado y fibroso últimamente, que heredó de su madre la entereza emocional-. La vida y la política me han tratado bien. No me puedo quejar -subraya.

"Gana quien llega al final, no quien se queda por el camino" es una de sus frases preferidas.

Jugador de ajedrez con mentalidad de yudoca, Rodríguez Zapatero estudia minuciosamente al adversario y aplica sus habilidades tácticas a la tarea de aprovechar la fuerza de sus contrarios. Tiene una visión panorámica y planificada de la política con estrategias a corto y largo plazo.

"Sigue siendo el mismo, continúa con el mismo móvil y conserva más o menos sus relaciones anteriores. Es reservado y oculta sus debilidades, suponiendo que las tenga", dice la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez.

"ZP no es rencoroso, pero raramente olvida un agravio, un feo, un desplante. Los deja pasar, pero los tiene en cuenta", apunta un antiguo colaborador suyo.

A decir de sus colaboradores, el inquilino de La Moncloa "es una esponja de memoria fotográfica que absorbe lo que lee, ve y escucha". Esa capacidad de asimilación -"sintetiza las ideas que le resultan interesantes y las hace suyas"- es lo que, en opinión del ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, permite a Zapatero ganar a Rajoy en las segundas partes de las réplicas parlamentarias.

Si en 1989 se aupó a la secretaría provincial del PSOE leonés gracias a su inesperado pacto con una de las corrientes internas más alejadas de sus posiciones políticas...

"Supo aprovechar la orfandad del partido. Sentíamos la necesidad de abrir una nueva etapa y pusimos nuestra mirada en José Luis por su frescura, su capacidad de generar empatías y sus dotes de liderazgo. Además, cuando hablaba, que hablaba poco, nos demostraba que conocía el partido como nadie", dice el ministro de Fomento, José Blanco.

...Zapatero, el primer líder político masculino feminista español...

José Andrés Torres Mora pinta un cuadro diferente de las reuniones de la ejecutiva socialista. "Zapatero acude puntualmente a la cita y no se cansa de escuchar y tomar nota, pese a que sus intervenciones son siempre las mejores con gran diferencia. Es limpio, ordenado, valiente, un gran dirigente honesto y sensato".

Nadie puede negarle tampoco su decidida apuesta presupuestaria por el I+D+i, que acabó con lustros de inhibición gubernamental. Según algunos de sus colaboradores, el círculo de máxima confianza del presidente estaría formado por el ex secretario de las Juventudes Socialistas y ahora consejero de Telefónica, Javier de Paz; José Miguel Vidal, primo de Zapatero; los ministros Alfredo Pérez Rubalcaba, José Blanco y Miguel Sebastián; el portavoz parlamentario del PSOE, José Antonio Alonso, y el secretario general de UGT, Cándido Méndez, ahora irritado por las medidas de ajuste. Es un listado que Zapatero amplía enormemente hasta incluir en él a la práctica totalidad de su Gobierno y a su gabinete de La Moncloa.

"Lo que mejor caracteriza al presidente es su vocación de poder. Supedita todo al supremo objetivo de ganar las elecciones", asegura un antiguo colaborador del jefe del Gobierno que prefiere no ser identificado.

"Ha creado a su alrededor un gran vacío de poder, no ha hecho equipos, sino gente que ejecuta sus instrucciones. Con su móvil, que no lo suelta por nada, ejerce de centro radial de las comunicaciones de forma que todas las relaciones pasan por él. Eso impide hacer equipo", indica un antiguo colaborador del presidente. "Da bastante autonomía a los ministros; a veces no sabes si lo estás haciendo bien o mal, porque no te echa la bronca cuando algo le disgusta. Él procura seguir una línea persuasiva", dice Jesús Caldera, anterior titular de Trabajo.

-¿Cómo le gustaría pasar a la historia de España?

-Como el presidente que, además de hacer frente a la crisis, transformó la economía y llevó a cabo la tercera gran transición económica de la democracia, que completó a las que se llevaron a cabo en los ochenta y noventa. Con las reformas que hemos emprendido debemos generar una espiral económica positiva cuanto antes. Quiero que esta legislatura sea la de la transformación económica. La habríamos hecho en cinco o seis años, pero ahora con la crisis estamos obligados a hacerla en un año. Somos lo que somos como país y debemos ser conscientes de que lo hemos hecho bien hasta ahora en la democracia. Lo que necesitamos es confianza en nosotros mismos como país. La sociedad española siempre ha dado lo mejor de sí en las situaciones de máxima dificultad.

José María Fidalgo, entonces secretario general de CC OO, recuerda que en octubre de 2005, 14 meses antes de la bomba en la T-4 de Barajas, el presidente anunció a los representantes de los sindicatos y de la patronal que antes de esas navidades iba a acabar con ETA y que ese triunfo le aseguraría la reelección dos legislaturas más. "Tengo la impresión", dice, "de que es un político tacticista con una visión ligera de la economía y una confianza enorme en la voluntad política y el poder de la ley. Al poco de iniciarse la primera legislatura, nos anunció que iba acabar con la temporalidaddalgo, entonces secretario general de CC OO, recuerda que en octubre de 2005, 14 meses antes de la bomba en la T-4 de Barajas, el presidente anunció a los representantes de los sindicatos y de la patronal que antes de esas navidades iba a acabar con ETA y que ese triunfo le aseguraría la reelección dos legislaturas más. "Tengo la impresión", dice, "de que es un político tacticista con una visión ligera de la economía y una confianza enorme en la voluntad política y el poder de la ley. Al poco de iniciarse la primera legislatura, nos anunció que iba acabar con la temporalidad laboral, tal cual. Como nos vio desconcertados, nos pidió confianza en él: '¿No habéis visto que he traído las tropas de Irak?'. Al parecer, pensaba que se podía acabar con la temporalidad por decreto. Menos mal que Caldera conocía un informe nuestro de 200 páginas sobre el problema y sabía de su complejidad".

Héroes de nuestro tiempo por Mario Vargas Llosa

Mario Vargas Llosa escribe sobre la liberación-expulsión de presos cubanos, y la relación del gobierno español del PSOE con el régimen cubano.

Estoy de acuerdo con el planteamiento de Vargas Llosa.

Destaco:

¿Los delitos por los que fueron condenados a esas durísimas penas de 12, 15 y 20 años de prisión? Firmar peticiones, escribir artículos, tener una máquina de escribir, constituir grupos de derechos humanos u oficinas de información independientes, actividades pacíficas y ajenas a cualquier tipo de subversión o violencia. Si a eso se suman las infinitas vejaciones, golpizas, torturas y castigos de toda índole de que han sido víctimas los años que pasaron en la cárcel, no hay duda, cada uno de ellos es un testimonio viviente de la brutalidad irracional que aplica el régimen castrista contra quienes no se someten a él con servidumbre total y del heroísmo que hace falta para enfrentarse, aunque sea de la manera más benigna, contra una dictadura totalitaria como la cubana.

Es ingenuo pensar que la excarcelación de unas decenas de presos políticos constituye una reforma sustantiva de la política del régimen contra la oposición. Uno de los rasgos más repugnantes de la dictadura caribeña ha sido su vieja costumbre de regalar presos a los políticos occidentales que iban a hacer el besamanos al dictador, para que ganaran bonos en sus países como salvadores y dieran testimonio de lo flexible que podía ser el régimen cuando era tratado con comprensión. Este innoble tráfico de carne humana en las relaciones públicas puede permitírselo sin riesgo alguno una satrapía cuya reserva de prisioneros políticos es un barril sin fondo, y reemplaza a discreción los presos que ofrece a sus huéspedes importantes.

Confieso que nunca he entendido por qué un Gobierno democrático, en el que hay un buen número de luchadores contra el franquismo que vivieron en carne propia lo que significa una dictadura totalitaria, lleva a cabo con Cuba una política que, en términos prácticos -son los que importan- solo sirve para prolongar la existencia de una dictadura atroz, que lleva más de medio siglo, y que ha hundido a los cubanos en la miseria, el miedo, la inseguridad y el más cruel despotismo. Y, peor todavía, que constituye una recusación y hostilidad flagrantes contra una oposición que, jugándose la vida y exponiéndose a abusos y represalias vesánicas, lucha para que Cuba alcance lo que tiene España desde la muerte de Franco.

Hago votos para que, siguiendo lo que piden los presos políticos desterrados de Cuba, la Unión Europea no cometa la imprudencia de renunciar a la Posición Común y la mantenga hasta que el régimen de los hermanos Castro dé pasos verídicos y comprobables de una democratización.



ARTÍCULO:

Que una veintena de presos políticos cubanos hayan sido excarcelados y venido a España con sus familias, y que el Gobierno de Raúl Castro haya prometido excarcelar en los próximos "cuatro o cinco meses" a algunas decenas más es una buena cosa, sin duda, y hay que alegrarse por ello.

Lo primero que cabe preguntarse sobre este puñado de exiliados que, después de largos años de martirio en las prisiones cubanas, salen libres, es quiénes son. Ninguno pertenece al antiguo régimen, todos nacieron y fueron formados por la revolución, y su disidencia, por lo tanto, no nace de nostalgia por un pasado que no conocieron, sino de un rechazo a una dictadura que han padecido desde adentro y que despertó en ellos un anhelo de libertad. Por sus oficios, representan todo el abanico social: obreros, artesanos, ex soldados, periodistas, ex funcionarios. ¿Los delitos por los que fueron condenados a esas durísimas penas de 12, 15 y 20 años de prisión? Firmar peticiones, escribir artículos, tener una máquina de escribir, constituir grupos de derechos humanos u oficinas de información independientes, actividades pacíficas y ajenas a cualquier tipo de subversión o violencia. Si a eso se suman las infinitas vejaciones, golpizas, torturas y castigos de toda índole de que han sido víctimas los años que pasaron en la cárcel, no hay duda, cada uno de ellos es un testimonio viviente de la brutalidad irracional que aplica el régimen castrista contra quienes no se someten a él con servidumbre total y del heroísmo que hace falta para enfrentarse, aunque sea de la manera más benigna, contra una dictadura totalitaria como la cubana.

¿Por qué han podido salir de la isla? ¿Por los buenos oficios de la Iglesia católica, "acompañada" del Gobierno español, según la fórmula empleada por el ministro de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos? Mi impresión es, más bien, que el Gobierno cubano, viéndose en una tesitura sumamente difícil luego de la muerte del disidente Orlando Zapata, tras 86 días de huelga de hambre, que provocó condenas en todo el mundo, y la inminente muerte de Guillermo Fariñas que llevaba cerca de 130 días en huelga de hambre, decidió hacer un gesto y se sirvió de ambos para sus propios fines. ¿Cuáles? El primero, desactivar la campaña exterior contra el régimen y levantar algo su desprestigiada imagen institucional.

El segundo, más importante, conseguir mediante estas excarcelaciones que la Unión Europea abandone la Posición Común que suspende toda colaboración económica con el régimen mientras no haya una mejora tangible de los derechos humanos en la isla. Para la dictadura cubana, que vive una situación económica crítica, de la que no sabe cómo salir porque teme que cualquier apertura a la inversión privada y liberalización del mercado la debilite y signifique el principio del fin de la estructura vertical que la sostiene, la cooperación y ayuda exterior son el balón de oxígeno indispensable para alargarle la vida.

Es ingenuo pensar que la excarcelación de unas decenas de presos políticos constituye una reforma sustantiva de la política del régimen contra la oposición. Uno de los rasgos más repugnantes de la dictadura caribeña ha sido su vieja costumbre de regalar presos a los políticos occidentales que iban a hacer el besamanos al dictador, para que ganaran bonos en sus países como salvadores y dieran testimonio de lo flexible que podía ser el régimen cuando era tratado con comprensión. Este innoble tráfico de carne humana en las relaciones públicas puede permitírselo sin riesgo alguno una satrapía cuya reserva de prisioneros políticos es un barril sin fondo, y reemplaza a discreción los presos que ofrece a sus huéspedes importantes.

Por el momento, nada ha cambiado, salvo que -¡en buena hora!- unos cuantos héroes de nuestro tiempo han podido salir de Cuba con sus familias a iniciar la difícil vida del destierro, y, como han dicho todos ellos, a seguir luchando desde el exterior por la democratización de su país. Los medios de comunicación cubanos no han dicho palabra de lo ocurrido, salvo la reproducción en Granma de un comunicado del arzobispado que debe haber dejado en la luna a sus lectores. No hay una sola disposición, reglamento o ley que sirviera para mandar a la cárcel a los disidentes que haya sido suspendida, abolida o corregida, ni la menor promesa del Gobierno cubano que haga suponer que la excarcelación es el inicio de una política de tolerancia para los objetores.

El Gobierno socialista español cree que sí lo es y este es el argumento con que el ministro Moratinos tratará de convencer a sus colegas de la Unión Europea para que levanten la Posición Común y la sustituyan por una política de apaciguamiento, amistad y "diplomacia silenciosa" que vaya persuadiendo discretamente a la dictadura de que inicie de una vez una apertura real.

Confieso que nunca he entendido por qué un Gobierno democrático, en el que hay un buen número de luchadores contra el franquismo que vivieron en carne propia lo que significa una dictadura totalitaria, lleva a cabo con Cuba una política que, en términos prácticos -son los que importan- solo sirve para prolongar la existencia de una dictadura atroz, que lleva más de medio siglo, y que ha hundido a los cubanos en la miseria, el miedo, la inseguridad y el más cruel despotismo. Y, peor todavía, que constituye una recusación y hostilidad flagrantes contra una oposición que, jugándose la vida y exponiéndose a abusos y represalias vesánicas, lucha para que Cuba alcance lo que tiene España desde la muerte de Franco.

Me lo he preguntado muchas veces y cada vez me parece más difícil encontrar una respuesta que no implique una patética falta de visión, la pequeñez o la ceguera. ¿El acercamiento a la dictadura cubana del Gobierno socialista español es, simplemente, una manera de mostrar un cambio radical de política con la del Gobierno de José María Aznar, quien persuadió a Europa de adoptar la Posición Común? Si fuera así, la política exterior de España no sería más que un juguete sin brújula al servicio de menudas querellas partidistas, sin continuidad, horizonte geopolítico ni moral.

Tal vez, la explicación sea de otra índole. El socialismo español, afortunadamente para España, de socialismo tiene ya solo el nombre (y acaso la nostalgia). Como todos los partidos socialistas del Occidente, el español se ha modernizado, renunciando a los viejos paradigmas ideológicos, la lucha de clases, el estatismo, el colectivismo, el dirigismo económico, y ha terminado por conformarse a realidades que antes combatía con encono, la empresa privada, el mercado, la inversión extranjera, y es, hoy día -aunque nunca lo reconocería en estos términos- un baluarte del capitalismo y de la democracia liberal. Sus diferencias con los partidos conservadores y centristas son menudas e intrascendentes, salvo en la retórica de sus dirigentes, en la que a veces sobrenadan los antiguos clisés de la enterrada ideología.

Me pregunto si la incomprensible e inmoral política del Gobierno socialista español de colaboración con el castrismo no es una manera para sus dirigentes de demostrarse a sí mismos que no es verdad que hayan dejado de ser socialistas, que ahí está la prueba, lo que hacen para salvarle la vida a la acorralada revolución cubana, que, aunque haya cometido muchos errores, es todavía el emblema de aquel socialismo que fue el suyo, cuando eran jóvenes y utópicos y creían que la peor de las lacras de la humanidad fue la aparición del capitalismo egoísta y vil. Tal vez eso les dé buena conciencia y, pasajeramente, los exonere de la tristeza de comprobar a cada paso que, en todo lo demás, salvo en Cuba, dejaron de ser "revolucionarios" y se volvieron pragmáticos, socialdemócratas, es decir social-pendejos como los llaman los compañeros cubanos, y, horror de horrores, ¡hasta liberales! Qué pena que toda esta operación exculpatoria de un Gobierno que debería liderar el apoyo de los países libres a los héroes de la libertad en Cuba, se haga a costa de 11 millones de cubanos sometidos desde hace más de medio siglo a un régimen que se disputa con Corea del Norte el privilegio de ser la última dictadura comunista del planeta.

Hago votos para que, siguiendo lo que piden los presos políticos desterrados de Cuba, la Unión Europea no cometa la imprudencia de renunciar a la Posición Común y la mantenga hasta que el régimen de los hermanos Castro dé pasos verídicos y comprobables de una democratización.

No todo vale por Enrique López

Enrique López escribe sobre el estado de derecho. De acuerdo con él al 100%.

Destaco:


Cuando hablamos del término Nación, lo podemos considerar como un concepto en sentido estricto, la nación política, esto es, el ámbito jurídico-político, un sujeto político en el que reside la soberanía constituyente de un Estado; pero también cabe otra acepción, en un sentido cultural, concepto socio-ideológico más subjetivo y ambiguo que el anterior, en el que la entendemos como una comunidad humana con ciertas características culturales comunes. No debemos confundirlas y además no son incompatibles; el segundo es más laxo y como tal menos definido. Ahora bien, respetar este segundo, entender que haya personas que se sientan identificados con este concepto, no nos puede llevar a negar la existencia del primero. Tanto respeto se merece el que utiliza esta segunda acepción, como los que creemos en la primera, y máxime cuando además, la ley, la ley de leyes así lo recoge

Existe el derecho a usar otras lenguas oficiales además del español, pero este derecho lo tienen las gentes y no las lenguas. Los territorios no tienen derechos, los tienen los ciudadanos que los ocupan. No existen derechos históricos, existen derechos fundamentales. Primero la persona, viva donde viva, hable lo que hable, y después el territorio. Cuando se habla de hacer justicia en un sitio, no se hace para catalanes, gallegos o murcianos, se hace para todas las personas que la demandan. No hay una justicia regional, hay una justicia única igual, para todos y en la que todos nos tenemos que sentir representados. Cuando se deja de pensar en los ciudadanos, y se alimentan ensoñaciones personales, el responsable político se aparta tanto de su cometido, que es difícil reconocerle. No es malo respetar sentimientos, pero el problema es cuando se dan sentimientos diferentes y se enfrentan, la única solución es buscar el espacio común y gobernar para todos, para la generalidad y nunca mejor dicho. Cuando se gobierna para la generalidad se suele acertar, cuando se gobierna para unos pocos, aunque sea rentable electoralmente, se suele cometer un gran error.



ARTÍCULO:

Cada día es más difícil vivir en un país en el que al final todo vale, en el que las referencias, los principios no tienen ningún valor, en el que todo se cuestiona día a día, en el que recitar un artículo de la Constitución o simplemente recordarlo te sitúa políticamente. Cuando se aprueba una Constitución, se crea espacio común, en el que nos encontramos, al margen de nuestras propias ideas, ideología, principios, etc. Cuando surgen dudas sobre su interpretación o aplicación aparece un órgano, el Tribunal Constitucional, máximo intérprete de la Constitución, al que todos nos sometemos y al que debemos respeto, al margen de que nos guste o no lo que hace. O respetamos o no respetamos, lo que no vale es que sólo acatemos las decisiones del árbitro cuando nos interesa. Cuando hablamos del término Nación, lo podemos considerar como un concepto en sentido estricto, la nación política, esto es, el ámbito jurídico-político, un sujeto político en el que reside la soberanía constituyente de un Estado; pero también cabe otra acepción, en un sentido cultural, concepto socio-ideológico más subjetivo y ambiguo que el anterior, en el que la entendemos como una comunidad humana con ciertas características culturales comunes. No debemos confundirlas y además no son incompatibles; el segundo es más laxo y como tal menos definido. Ahora bien, respetar este segundo, entender que haya personas que se sientan identificados con este concepto, no nos puede llevar a negar la existencia del primero. Tanto respeto se merece el que utiliza esta segunda acepción, como los que creemos en la primera, y máxime cuando además, la ley, la ley de leyes así lo recoge. A veces parece que hay gente empeñada en no avanzar por la senda del progreso y la justicia, y se someten al peso de la historia y las tradiciones, eso sí bajo su personal forma de ver estos procesos históricos. Parece que el cosmopolitismo es enemigo de las particularidades de los pueblos; y enfrenta la razón al instinto. Nuestra Constitución se fundamenta, y así se refleja en su artículo 2, en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y del mismo modo reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas. El simple hecho de recitar este articulo, depende de dónde, te convierte en enemigo. Tanto derecho se tiene a explorar sentimientos nacionalistas, como a sentirse español, y además a los que así nos sentimos, de momento, la Constitución nos acoge. No cabe duda de que uno de los problemas a los que se enfrentaron nuestros constituyentes fue la resolución del conflicto de una nación, en la que había políticos que sostenían la existencia de otras naciones dentro de una. Aquel dilema se solucionó con el término nacionalidad, para precisamente contraponerlo al de región, de tal manera, que se dividía España, entre regiones dentro de una Nación y nacionalidades. Con el paso del tiempo parece que tal resolución no satisfizo, y se quiere seguir avanzando en la existencia de un Estado Plurinacional. Pero mientras tanto, se debe respetar el actual «estatus quo» constitucional, y sobre todo por los que tienen las máximas responsabilidades políticas. No se gobiernan sentimientos, se gobiernan personas. Los derechos los ostentan las personas, y no las regiones o nacionalidades. Existe el derecho a usar otras lenguas oficiales además del español, pero este derecho lo tienen las gentes y no las lenguas. Los territorios no tienen derechos, los tienen los ciudadanos que los ocupan. No existen derechos históricos, existen derechos fundamentales. Primero la persona, viva donde viva, hable lo que hable, y después el territorio. Cuando se habla de hacer justicia en un sitio, no se hace para catalanes, gallegos o murcianos, se hace para todas las personas que la demandan. No hay una justicia regional, hay una justicia única igual, para todos y en la que todos nos tenemos que sentir representados. Cuando se deja de pensar en los ciudadanos, y se alimentan ensoñaciones personales, el responsable político se aparta tanto de su cometido, que es difícil reconocerle. No es malo respetar sentimientos, pero el problema es cuando se dan sentimientos diferentes y se enfrentan, la única solución es buscar el espacio común y gobernar para todos, para la generalidad y nunca mejor dicho. Cuando se gobierna para la generalidad se suele acertar, cuando se gobierna para unos pocos, aunque sea rentable electoralmente, se suele cometer un gran error. Generalizada, bien común, etc., no pueden ser palabras ajenas a la acción política. Cuanto más responsable político se es, más hay que ejercer precisamente eso, la responsabilidad y como mínimo se debe respetar la Constitución. No vale todo, ni tan siquiera por un puñado de votos. Los sentimientos los tenemos todos ,y todos nos merecemos un respeto.

Raúl González Blanco

Raúl González Blanco se va del Real Madrid.

Sus goles, su inteligencia, su entrega y un palmerés que habla por sí mismo:

PALMARÉS CON EL REAL MADRID.

6 Ligas: 1995, 1997, 2001, 2003, 2007 y 2008.

3 Copas de Europa: 1998, 2000 y 2002.

2 Copas Intercontinentales: 1998 y 2002.

1 Supercopa de Europa: 2002.

4 Supercopas de España: 1997, 2001, 2003 y 2008.

PARTIDOS Y GOLES.

LIGA COPA CHAMPIONS **OTROS TOTAL

PJ-G PJ-G PJ-G PJ-G PJ-G

550-228 37-18 132-66 22-11 741-323

**OTROS.

1995/1996: Supercopa de España (2 partidos).

1997/1998: Supercopa de España (2 partidos, 3 goles).

1998/1999: Supercopa de Europa y Copa Intercontinental (1 gol).

1999/2000: Mundial de Clubes (4 partidos, 2 goles).

2000/2001: Supercopa de Europa (1 gol) y Copa Intercontinental.

2001/2002: Supercopa de España (2 partidos, 3 goles).

2002/2003: Supercopa de Europa y Copa Intercontinental.

2003/2004: Supercopa de España (2 partidos, 1 gol).

2007/2008: Supercopa de España (2 partidos).

2008/2009: Supercopa de España (2 partidos).

LOGROS PERSONALES.

Máximo goleador de la Liga: 1998-1999 y 2000-2001.

Máximo goleador de la Liga de Campeones: 1999-2000 y 2000-2001.

Medalla de Oro de la Real Orden del Mérito Deportivo.

FIFA World Player: Seis veces entre los diez mejores y bronce en 2001.

Balón de Oro: 10 veces nominado y seis 6 veces entre los 10 mejores.

Futbolista Europeo del año: Plata en 2001.

Bota de Bronce Europea: 1999-2000.

Segundo jugador con más partidos en Liga con 550, por detrás de Andoni Zubizarreta.

Tercer máximo goleador de la Liga con 228 tantos, por detrás de Telmo Zarra y Hugo Sánchez.

Jugador que más veces ha vestido la camiseta y máximo goleador de la historia del Real Madrid.

PALMARÉS CON LA SELECCIÓN.

Debut: República Checa (0-0, en Praga) 9/10/1996.

Último partido: Irlanda del Norte (3-2, en Belfast) 6/09/2006.

Jugados: 102. 65 ganados, 23 empatados y 14 perdidos.

Tercer jugador con más partidos disputados por detrás de Iker Casillas (111) y Andoni Zubizarreta (126).

Jugador con más goles marcados: 44.

Participación en Mundiales: 1998 (Primera fase, 3 partidos 1 gol), 2002 (Cuartos de final, 4 partidos, 3 goles) y 2006 (Octavos de final, 4 partidos, 1 gol).

Participación en Eurocopas: 2000 (Cuartos de final, 4 partidos, 1 gol) y 2004 (Primera fase, 3 partidos).

Participación Juegos Olímpicos Atlanta 1996 (Cuartos de final, 4 partidos, 2 goles).

Principios liberales (I) por Carlos Rodríguez Braun

Rodríguez Braun explicando principios liberales, esta vez en relación con la justicia.


ARTÍCULO:

Entre lo que debemos y no debemos hacer está la libertad, o lo que podemos hacer.

Esto tiene límites, que pueden ser deliberadamente establecidos, en cuyo caso son leyes, o pueden surgir de forma espontánea, en cuyo caso son reglas.

Anthony de Jasay denomina el sistema hipotético basado sólo en reglas convencionales una situación de justicia perfecta, “en el sentido de que todas sus normas son asumidas voluntariamente, ninguna es impuesta” (Inspecting the foundations of liberalism, Economic Affairs, marzo 2010).

Un corolario de la justicia perfecta es la libertad perfecta, puesto que la justicia perfecta es como un muro que excluye los daños, mientras que todo acto que podemos realizar más acá del muro es una libertad. Se trata de justicia y libertad perfectas en el sentido de la competencia perfecta, un “dispositivo heurístico que no pretende representar una situación real”, sino contribuir a la comprensión de su opuesto, la competencia imperfecta.

Así, la justicia y la libertad en el mundo real son imperfectas, porque sobre el modelo perfecto se impone “una estructura de leyes que son intrínsecamente injustas y constituyen una usurpación del campo protegido que, bajo la libertad perfecta, sería la reserva protegida de los actos libres”. Estas leyes son injustas porque son producto de la elección colectiva; es decir, son decisiones de unos impuestas a todos, incluidos los que no están de acuerdo.

Se dirá: también en un sistema de justicia perfecta se impone a los ladrones unos castigos con los que ellos no están de acuerdo por una conducta que preferirían continuar haciendo: robar. Jasay responde que la analogía no es genuina, porque en este caso la imposición no daña la justicia y, por tanto, es una coerción que podríamos llamar de primer orden. En otro caso la imposición brota de una preferencia que viola la justicia: que usted subvencione a la fuerza una película de Willy Toledo, por ejemplo, en cuyo caso es una imposición injusta o coacción de segundo orden.

¿Qué hacer con el viejo harm principle: no dañar a otros? El problema es que el concepto de daño es tan flexible que al final lo abarca todo: “Darle una limosna a un mendigo daña a otro mendigo que padece una necesidad más apremiante”. Al final, el harm principle es radicalmente antiliberal porque justifica cualquier intervencionismo.