Zapatero y sus medidas anti-crisis

Del blog de Santi González.

Carta abierta (y apócrifa) de Zapatero a sus corintios explicando las medidas anti-crisis:

Señores, les he mentido desde el principio, pero, en mi descargo, tengo que decirles que lo he hecho desde mi creencia sincera en su estupidez. No me malinterpreten: yo no soy mejor que ustedes. En realidad, yo no soy nada: no soy más que una emanación de sus sentimientos. Cuando les decía que reducir el gasto público era antisocial, cuando les decía que la reforma del mercado laboral era un síntoma revelador del odio hacia los trabajadores, no pensaba realmente lo que decía. Mejor dicho: no pensaba en el sentido obsoleto de la palabra ‘pensar’.

Sin embargo esas eran las medidas que proponía la oposición. Y yo sabía, porque ustedes lo sabían y yo no soy más que una condensación de sus emociones, que lo que proponía la oposición era necesariamente malvado, y por tanto yo hacía bien al criticarlo. Pero entonces ¿realmente mentía? Al llegar a este punto ustedes y yo estaremos de acuerdo en que el concepto ‘mentira’ debe desvanecerse para siempre.

Ahora se imponen las razones de estado. Del estado de mi bienestar, que es el suyo. Ahora parece haber entrado con fuerza en el escenario un factor difuso y sorprendente que algunos llaman “realidad”. Ahora un francés, un alemán, un negro y un chino, como si se tratara de un chiste, me obligan a hacer aquéllas cosas por las que antes (¿realmente existe el ‘antes’?) criminalizaba a la oposición. Yo entiendo, porque ustedes lo comprenden y yo no soy más que su espíritu materializado, que esto no implica un bandazo. Antes estas medidas eran malas porque las defendía la oposición, ahora son buenas porque las proponemos Nosotros. ¿Existe algo más obvio? ¿Hay algo más claro? Y además ¿podría hablarse de contradicción cuando Nosotros, junto con la mentira, hemos desterrado la coherencia? En cualquier caso, para que eviten la tentación de reflexionar (con el consiguiente dolor de cabeza), permítanme entretenerlos con este pequeño malabarismo. ¡Ale hop!: subida de impuestos a los ricos. Sí, todos sabemos que esto no es nada, pero es que yo soy nada. Yo no soy más que la emanación de los (peores) instintos de la Tribu. Hagan caso, pues, a lo que decía ayer el antiguo Gran Chamán de belfos caídos: en estos momentos, y en cualquier otro, sólo la Militancia, sólo la Tribu importa.

Por la transcripción: Navarth.

¿Qué es el arte?

Con la familia discutía si el fútbol es arte, si por ejemplo EL GOL de Maradona a Inglaterra en el mundial 86.

Según el RAE el arte es:

(Del lat. ars, artis, y este calco del gr. τέχνη).

1. amb. Virtud, disposición y habilidad para hacer algo.
2. amb. Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.
3. amb. Conjunto de preceptos y reglas necesarios para hacer bien algo.
4. amb. Maña, astucia.
5. amb. Disposición personal de alguien. Buen, mal arte.
6. amb. Instrumento que sirve para pescar. U. m. en pl.
7. amb. rur. Man. noria (‖ máquina para subir agua).
8. amb. desus. Libro que contiene los preceptos de la gramática latina.
9. amb. pl. Lógica, física y metafísica. Curso de artes.


Según esto el gol de Maradona se incluiría en las definiciones 1 y 4.

Pero de la definición 2 se deduce que no lo es en el sentido clásico, emparejándolo con la pintura, la arquitectura, etc. porque Maradona no busca expresar nada, ni por supuesto interpreta, simplemente quiere marcar un gol.

En wikipedia profundizan más.

En el inicio del artículo: El arte (del lat. ars, artis, y este calco del gr. τέχνη)[1] es entendido generalmente como cualquier actividad o producto realizado por el ser humano con una finalidad estética o comunicativa, a través del que expresa ideas, emociones o, en general, una visión del mundo, mediante diversos recursos, como los plásticos, lingüísticos, sonoros o mixtos.

Se puede deducir que su finalidad no es estética ni comunicativa, ni expresa ideas ni emociones. Por lo tanto el gol no es arte. Según esta definición.

Wikipedia también indica que: En este artículo se trata de arte entendido como un medio de expresión humano de carácter creativo.

Queda por tanto fuera del análisis el gol.

Aunque algunos autores, según Wikipedia, han dado definiciones más abiertas: «el arte es la idea» (Marcel Duchamp); «el arte es la novedad» (Jean Dubuffet); «el arte es la acción, la vida» (Joseph Beuys); «arte es todo aquello que los hombres llaman arte» (Dino Formaggio).

Independientemente de todo lo anterior el gol es una maravilla, y da gusto verlo, y oírlo.

Por lo que se deduce del artículo, y lo que sé, es un tema nada claro esto de la definición del arte.

Prune and Grow by David Brooks

David Brooks predica la idea de un menor gasto del estado, y que afine en las inversiones.

El argumento es muy lógico, recortar gastos e invertir mejor, las recetas liberales son más razonables que las que predican el incremento del gasto.

WikiLeaks – Collateral Murder

Vídeo espeluznante, ¡¡¡esto es la guerra!!!

Ataque de un helicóptero Apache del ejército estadounidense sobre supuestos insurgentes, pero que en realidad era gente desarmada entre los que se encontraban dos periodistas de Reuters. También se dispara sobre los que van a socorrer a las víctimas del primer ataque.

Versión corta:




Versión completa:

Por unas obras completas por Arcadi Espada

Artículo de Arcadi Espada sobre Jordi Pujol y su bibliografía.

Todo un intelectual este Pujol, y un demócrata convencido por supuesto.


ARTÍCULO:

Querido J:

Jordi Pujol cumplió el otro día 80 años y los celebró con un artículo en La Vanguardia en el que decía que no quería celebraciones porque él es el Niño del Hoyo, el Noi del Clot en vernáculo, que, ¡lo que es la vida!, es también como le llaman al cantante Loquillo. Te lo resumiré rápido. Empezando con sus propias palabras:

«El chico de la hondonada vivía en un oasis. Era su casa. Había aprendido allí las canciones de niño. Había vivido en el oasis con sus padres y sus hermanos. Y con los amigos. Amaba aquel oasis. Pero era un oasis amenazado. Por la arena del desierto, que avanzaba. Por las caravanas de comerciantes de esclavos. Amenazado también por el cansancio y el desánimo de los mayores. Por eso decidió un día dejar el oasis, andar a través del desierto, en dirección al mar.»

El artículo está escrito originalmente en catalán. A La Vanguardia ha debido parecerle más fino escribir «hondonada». Pero tú y yo seguiremos con hoyo que es adonde llevan al pobre chico.

«Los bandidos del desierto le atacaron. Luchó contra ellos. Fue un combate más por el honor que por una victoria todavía imposible. Y le hicieron descender a una hondonada profunda, de la que no podía salir. (…) Yo soy como el chico de la hondonada. Que había andado un buen trecho del camino. Él ya no haría más de lo que ha hecho. Ni pedía nada. Pedía tan solo que no se borraran las pisadas que él -y otros como él- habían dejado en el desierto. Que la tormenta de arena no las borrara. Y pedía también que alguien, o que muchos, continuaran dejando pisadas. Un largo rastro de pisadas.»

Según explica en su blog, Salvador Sostres le preguntó un día a Pujol, con mucha ilusión, si el mar significaba independencia. Y él le contestó que no; pero que el interpetar independencia era también «válido y correcto». Esto parece que alivió mucho a Sostres, porque interpretó que el presidente le daba permiso. Es muy exacto: a pesar de su obstinada presunción en presentarse como un hombre de convicciones, el expresidente Pujol siempre ha dado permiso para todo. De ahí su éxito.

He celebrado, en cualquier caso, esta vuelta al pasado de Pujol. Sus textos son muy instructivos. Los párrafos del Niño del Hoyo están sacados de Des dels turons a l’altra banda del riu, sus escritos de cárcel, entre 1960 y 1962. Un libro bíblico, repleto de parábolas. Lo habrás observado en el primer párrafo. Está el oasis, aquel invento fundacional de Rovira i Virgili y Esquerra Republicana. Está el desierto, es decir, Castilla. Y están las caravanas de comerciantes de esclavos, es decir, las caravanas de charnegos. El párrafo te habrá dejado con ganas, y lo comprendo. Des dels turons… está lleno de párrafos interesantes. Pero es un libro muy difícil de encontrar, que no se reedita desde el año 1978. Y aquí entramos en la misteriosa clave de esta carta. ¿Qué hace Jordi Pujol, ahora que acaba de cumplir 80 años y goza de buena salud, con su pasado? Pasaremos por alto el compendio de vacuidades de los dos tomos de sus presuntas memorias. ¿Dónde están sus obras completas? Pujol escribió mucho. En la cárcel y fuera de ella. Se trata de los textos de una persona de importancia capital en la historia contemporánea de Cataluña y España. ¿Por qué no se encuentran ni en librerías de viejo? No hablo vagamente. Un libro de 1976, algo menos parabólico que Dels turons…, al que llamó La immigració problema i esperança de Catalunya ha desaparecido, incluso de los desvanes. Ni en Iberlibro, ni en ILAB, ni en Uniliber, ni en Marelibri, ni en eBay, ni en Amazon. ¿Cómo es posible tan poco aprecio por la palabra pujolista? Trataré patrióticamente de remediarlo. En La immigració… está por ejemplo este párrafo tan conocido y sugerente: «El hombre andaluz no es un hombre coherente, es un hombre anárquico. Es un hombre destruido […], es generalmente un hombre poco hecho, un hombre que hace cientos de años que pasa hambre y que vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual. Es un hombre desarraigado, incapaz de tener un sentido un poco amplio de comunidad. A menudo da pruebas de una excelente madera humana, pero de entrada constituye la muestra de menor valor social y espiritual de España. Ya lo he dicho antes: es un hombre destruido y anárquico. Si por la fuerza del número llegase a dominar, sin haber superado su propia perplejidad, destruiría Cataluña. Introduciría en ella su mentalidad anárquica y pobrísima, es decir su falta de mentalidad.» ¿A que merece papel de Biblia, y una dedicatoria a don José Montilla y a don Justo Molinero? Es cierto que Pujol se disculpó en 1997 por sus palabras. Pero poco para estos tiempos de penitencias desbordantes. La áspera verdad es que esta declaración racista le ha traído a Pujol muy pocos problemas, al margen de los íntimos.

A las obras completas no les faltarían inéditos. Inéditos en libro, quiero decir. En el año 1980 Pujol reunió en Construir Catalunya sus llamados artículos dominicales de posguerra. Se dejó dos. Uno prácticamente marxista y El Ejército de Ocupación. He leído este último con gran emoción, gracias a Francisco Caja, que prepara ya el segundo tomo de La raza catalana, donde se incluye un capítulo dedicado a Pujol que lleva un título estupendo: La invasión de los cuerpos. El artículo, de enero de 1965, empieza fuerte: «Es muy conveniente que las cosas se digan por su nombre. Que los conceptos sean claros. Que se vean las cosas tal como son, y no como el hábito y el camuflaje o el cansancio las hacen ver. Concretamente, es del todo necesario que 150 ó 200 mil hombres que viven en Cataluña sean considerados como lo que son en realidad: como ejército de ocupación». Bueno, no eran pocos hombres, teniendo en cuenta que la población activa no llegaba a los dos millones. Aunque fíjate: yo creo que Pujol quiso hacer desaparecer este artículo por esto que viene: «Los hombres del ejército de ocupación se pueden presentar honorablemente como maestros, como obispos, como médicos, como escritores, como funcionarios como porteros o bedeles, como directores de banco o como ingenieros, como Redentoristas o Misioneros del Sagrado Corazón o monjas de un montón de órdenes y ocultar su condición de ocupantes, su mentalidad colonial. Pero, nosotros, nos tenemos que meter entre ceja y ceja que además de todo esto, son ocupantes, son coloniales. (…) Se ha de crear un nuevo tipo, el del ocupante.» Obispos, misioneros y monjas. Fue por eso, estoy seguro.

Querría seguir. Tengo otras gemas prodigiosas. Como aquel artículo de la revista Forja donde, después de un Barça-Madrid, decía que los seguidores culés habían demostrado «poca virilidad» y luego se persignaba ante la evidencia de que se trataba del público «más auténtica y conscientemente catalán.» Puede que algún día haya que escribir la biografía de Jordi Pujol. Pero lo más urgente ahora es la bibliografía.

Entrevista a Inocencio Arias

Inocencio Arias habla sobre la diplomacia.